La sensación general este año respecto a la migración prenupcial de los paseriformes transaharianos es de poca cantidad... las capturas en las estaciones de anillamiento van muy retrasadas respecto a otros años, y las observaciones de aves están siendo en general pobres, ausentes totalmente del panorama las alegrías del año pasado, en el que tuvimos mucho y variado, si bien, esta abundancia y variedad estuvo provocada por una cadena de borrascas inusuales que son las mismas que han provocado que este año las cosas estén de esta manera. Todos aquellos frentes de levante que empujaron a las aves hacia la costa ibérica dejando innumerables citas interesantes de aves orientales, incluyendo unos influjos desconocidos de aves como cernícalo patirrojo, zarcero icterino, mosquitero silbador, papamoscas baleares, agachadiza real y otras lindezas, tuvieron una continuidad durante el mes de junio lo que provocó un verano fresco y húmedo que dió al traste con las nidadas de millones de aves, tanto en forma de pérdidas directas como por un descenso en la cantidad de comida disponible. Todo esto provocó un descenso muy significativo en el volumen de aves que abandonó Europa en otoño, y por lo tanto, hemos tenido una migración prenupcial muy floja, con números desconocidos hasta ahora.
Prácticamente ninguna especie se ha salvado, quizás la única excepción haya sido el ruiseñor, por lo demás casi todo anda más o menos a mitad de lo que debía de ir, algunas especies incluso peor. Me ha llamado mucho la antención la escasez de aviones comunes, pero tampoco han venido demasiadas golondrinas, o mosquiteros musicales... muy pocas tarabillas norteñas... en fin, pondré un gráfico que vale más que mil palabras, la linea azul representa el acumulado de contactos de migrantes transaharianos en la estación de censo de Benicàssim presentado por péntadas (grupos de 5 dias, 3 censos por péntada), y la linea verde el acumulado de este año. La diferencia porcentual entre ambas llega a dia de hoy al 60%
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