En una reciente jornada de anillamiento a mediados de mayo quedaron patentes algunas diferencias en los patrones fenológicos de las 4 especies de aves insectívoras especializadas de zonas húmedas: capturamos algunos pollos volanderos de carricerín real, las primeras hembras con placa de carricero tordal y los últimos migrantes de carricero común. Mientras una especie está sacando el grueso de su población juvenil, otra ni siquiera ha ocupado las áreas de cría. El carricerín real comienza la cría a mediados de marzo, es un migrante de corto recorrido obligado, se ha adaptado a mantererse cerca de las áreas de cría para ocupar rápidamente las mejores zonas, intentando sacar ventaja de esta situación. Las otras tres especies son migrantes de largo recorrido, la mayor parte de sus poblaciones cruzan el Sahara y regresan a partir de abril, primero la buscarla unicolor, después el carricero tordal y por último el carricero común.
Entre estas cuatro especies se produce un gradiente en la exigencia ecológica, ya que el carricerín real solo ocupa las áreas de mejor calidad de los carrizales mejor conservados, donde se ha alcanzado un climax en la sucesión de especies, mientras que el carricero común ocupa casi cualquier cañaveral; alto, bajo, con mucha agua libre, con poca, monoespecífico... incluso tierras de cultivo cercanas a zonas húmedas, plasticidad que lo lleva también a estar presente en ríos y lagos... y es curioso, quizás casualidad, que igualmente se produce un gradiente en el éxito evolutivo de sus estrategias, siendo más abundante el último en llegar, el carricero común, y más escaso el migrante de corto recorrido.